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Me es imposible no sentirme mal. Ahorita me siento mal por todo. Es más, no paro de vomitar. Sintonizo canciones que hacen llorar. Me siento mal. No me puedo recostar sin dejar de sentirme encerrado, cagado… Tengo que salir a caminar. Cagado. Solo… Créeme; no te voy a buscar ahora, todo saldría mal. ¿Cómo me encontrarás? ¿Con muecas? ¿Con sufrimiento? ¿Con cólera? ¿Con vergüenza? ¿Mal?... Ya no me voy arrodillar para no mancharme a la hora de vomitar. Ven… Muéstrame la rabia y el amor en tu cara, y pregúntale a las lágrimas cuándo vengas, cuándo es que me vas a cargar; porque yo ya no me voy a arrodillar para no salpicarme más... Pero no eres la única que sufre, también lo hace mamá. Descubrió la enfermedad, y sus caricias me hacen quemar; tengo que escapar de mamá. Evitarle la enfermedad. Nunca fue el momento de parar, de calmar. Nunca lo fue. Nunca fue tiempo de brindar caras felices a los demás, nunca lo pude lograr. Ni para usted reina. Me extraño. Lloro. Te extraño. Tal vez ya es hora de asesinar todos los recuerdos y las llagas que hicieron que llegara hasta acá. Asesinar para que nadie salga a buscar a nadie. Porque la verdad, jamás se van a encontrar... ¿Que dónde estará? No lo sé. Se ha ido nomás, cayéndose en medio de la oscuridad, recostado en paredes sedientas… manchando con sangre la ciudad. Inerte.
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>> disculpe reina
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