No en vano el nombre de Ciudad del eterno calor.
Tengo calor. Sí pus, en Piura la Caliente siempre hace calor. Incluso por las noches que es cuando la ciudad sale a caminar. Hay pocas avenidas pero mucho por mirar. Gente venida desde todas la región -de todas sus esquinas. La ciudad casi nunca está dormida, al menos el centro de la ciudad no. Siempre con luces amarillas y bancas blancas para sentarse a mirar. Las calles aparentan calma y siempre te llevan hacia el centro de la ciudad, a la Plaza de Armas y a la Catedral. Muy cerca, se encuentra también la casa de peruano del milenio, del caballero de los mares, Don Miguel Grau Seminario; cuya casa se mantiene igual de impecable que ayer.
Piura también es la tierra que abrazaron culturas milenarias y majestuosas en su antigüedad: Vicús y la Cultura Tallán, éstos últimos extraordinarios navegantes sobre rudimentarias balsas, amantes de las caballas en sal... Y hoy es también, cuando volvemos a meternos al mar. Arena y sol: Máncora; una de las playas más visitadas en ésta parte del continente. Culturas urbanas y playas por visitar. También siempre habrán muchos platos para degustar; Catacaos puede ser una muy buena opción. Chicha en baldes o en jarras de barro colorado, carnes secadas al sol y chicheríos que se mezclan con el arte popular, el arte hecho a mano, desde la frágil cerámica hasta las brillantes joyas de oro y plata. La calle Comercio es infaltable para visitar. A Catacaos se le conoce también como la Villa Heroica. Los rostros son quemados y muy piuranos. Y cerca de aquí también, se encuentran los restos arqueológicos de Ñariwalac, huellas de un pasado que por poco y ya ni se ven. Vestigios vivos de la Cultura Tallán, que hasta ahora inspiran a otros más. Cabe señalar que un grupo de rock local vuelve a llevar el nombre de tallán; este grupo se llama Demonio Tallán (*); y un dato curioso puede ser, que en sus estrofas mezclan el castellano con algunos dialectos en “Sec”, la lengua perdida de los tallanes.
Piura siempre amanece y oscurece bajo la sombra fresca de un solo árbol, el Algarrobo, y a sus pies, muchas son las personas que se agachan a cosechar el fruto regalado, la algarroba, que luego venderán para la fabricación de la Algarrobina, reconstituyente natural, espeso y de color negro, muy agradable; que es usado usualmente en cócteles y jugos, para la salud y la enfermedad. Para todo.
Vamos avanzando por Piura la Caliente; que sinceramente no es tan caliente. Piura también tiene montañas y montañas heladas. Allá, las caras son blancas y el dejo al hablar también es diferente. Allá en las alturas se ubican Ayabaca y Huancabamba, la sierra piurana. Hay aguas encantadas y curanderos realizadores de sueños. Brujos malos y buenos. ¡Bienvenido sea a las aguas sagradas de las Lagunas de las Huaringas, en Huacambamba. Y bienvenidos también a tocar al cristo negro de cabello largo y rostro suplicante, el Señor Cautivo de Ayabaca. Cristo morado que llama a su gente en Octubre, y todos van a visitarle cargando pesadas cruces o caminando de rodillas. Sangre y llagas; creencias de los fieles. Necesario es mencionar que actualmente las regiones de Huancabamba y Ayabaca atraviesan un momento tenso frente un ambicioso proyecto minero en la zona. Los pobladores y los intereses mineros no se ponen de acuerdo. Ojala y las cosas salgan bien, y nuestra gente esté bien (**).
Así pues, puedes escoger entre la arena hirviente quemandote las piernas o los días helados, arriba en la montaña. Siempre habrá mucho para ver y conocer. Y espero; hayan también ganas de reconocer que no somos tan diferentes como llegamos a creer. Todos en un mismo plano. Horizontalidad. Somos iguales: Los rostros asoleados y las caras pálidas; La montaña y el mar. El calor y el frío helado. Los que estamos cerca y los que están más allá. Todos juntitos aquí. En Piura la Caliente, que no es tan Caliente, en la ciudad donde te vas a quemar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario