Martes 01 de Setiembre.
Estoy mirando el mar, me vine a Pimentel. El mar es hermoso; centro mi mirada más en la llegada de las olas antes que ver su inmensidad, su lejanía. Marcia está en mi cerebro, le pienso. El aire helado viene de izquierda a derecha; es rico; así que de rato en rato volteo la cara para que el aire helado me llegue a la otra mitad también. Quiero a Marcia; y en este segundo también la pienso; ya le he dicho que es ella a quien quiero hasta el final, pasar la vida -y la muerte- besando sus manos, diciéndole los sentimientos. Volteo. Aire ligero. Otra vez pienso en cuánto le quiero. Quisiera vivir y que al lado este ella, vivir con ella; desde acá la extraño.
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Es la lejanía también, un agregado que puede fortalecer todo. Es cultivar -y cuidar- de esa sensación de tener la seguridad que sólo quieres unirte a un único ser amado. Buscarnos después, será la única razón. Mis brazos delgados resposarán en tus labios, y buscaré llegar a tu interior. Estar a tu lado. El amor. Extraño desde acá a la amiga y mujer, la pienso mirando el suelo risueño. Amarte en tiempos de agua de amar. Descansa que nos estaremos cuidando, no sólo yo.
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Diciéndole Te Quiero.
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