viernes, 28 de agosto de 2009

Preparativos

Tomarás mi rostro y me besarás una vez más.

Ya estamos en los previos a viajar; ya no puedo postergar nada. No puedo ya posponer los arreglos y los equipajes que hablan de un nuevo viaje, de una nueva salida. Antes; en todas las salidas que hice de Piura hacia Lambayeque (cuando aún vivía x allá) la sensación era distinta; siempre lo digo: la idea era sólo escapar y buscar. Buscar algo nuevo por allá. Hoy la sensación es otra, hoy no siento que salgo para buscar algo fuera; sino -por el contrario- siento que estoy dejando acá un poco de mi alegría y de mi felicidad. Dejo un poco de mí en ésta ciudad. No puedo evitar sentir tristeza aunque trate de despejar la cabeza de tantas ideas y trate también, de pensar en las mejores cosas que están por llegar y que vendrán junto con las personas que amo. Cosas hermosas que estarán conmigo; (y espero) sean para la eternidad. Ahí está Marcia, el amor de verdad, que me hace soñar. Quien ha venido a llenarme. A usar conmigo la palabra felicidad.

La tristeza antes de viajar es natural; así como también lo es el deseo de dar todo; arriesgar. Deseos de volver a las tierras que pise niño para llevarla como mi igual. Volver siempre para irla buscar, para darle una sorpresa y demostrarle que desde siempre quise estar con ella; a su lado, disfrutando de su hermosura y de su amistad. La mujer que no sé si es que desde siempre esperé, pero que ahora me hace no mirar hacia atrás. Voy a aprender a extrañar su compañía y escucharla durante toda mi vida. Extrañar. Reencontrarte, soñar.

Pero estaré bien.

Hoy la emoción viene húmeda y trae consigo sonrisas que son sólo mías, sonrisas para limpiar la maldad y para dar mucho más. Darte todo lo que alguna vez, dude en dar; darte mi verdad. Siempre te voy a buscar. Hoy todo por ti. Mañana por la felicidad, por ti, porque te quiero de verdad. Porque otra vez me emociono al recordar, porque otra vez tengo ganas de llorar. Porque te voy amar y enseñarte a llorar. Felicidad. Amar y más amar.

La humedad del recuerdo limpia la maldad.

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