en un minuto de la eternidad, probé con muchas dosis
Goteos de burbujas de metal cayendo por una hoja -desde su nacimiento. Retumban tambores negros de colinas amarillas - y también rojas - de la mejor historia que se haya contado jamás (y seguramente será como una historia yanqui, con indios cherokees). Y como sonido perturbador de fondo, el lamento - la estupidez - del sentimiento. No cargamos dolores ni penas a cuestas. Lo lamentamos. Queremos nuestros días, solo nuestros días. No cargar con ninguna de tus penas.
Matizados metálicos, tal vez plateados
No hay comentarios:
Publicar un comentario