viernes, 10 de abril de 2009

Por la Carretera

Nada de nada ¿Por qué en la carretera?

Esperar solo en la carretera es algo bastante desalentador. Puede causarte tristeza, aburrimiento y sobre todo desesperanza…Al menos si estuviera acompañado no tendría problemas en esperar miles de horas hasta que un auto o un bus se detenga para poder siquiera pensar en la posibilidad de viajar, pero no estás con nadie. ¿Y si llega la noche? Aquí, en las afueras de la ciudad, no quiero ni considerar esa posibilidad. Ya han pasado dos horas y solamente ha pasado un bus que no me quiso llevar, dizque porque "iba lleno". Ningún carro pasa, y obviamente si pasa alguno, ninguno para. ¿Cuanto más? tres, cuatro cinco, diez? ¿Cuántas horas más tendré que esperar?... Quiero agua, tengo sed. Me aburro, pienso para no sentir lo terrible que es esperar, los segundos no avanzan. Pienso algo tres minutos, y tal vez me falten 237 minutos más para pensar, para esperar que algo pueda cambiar, no lo sé. Y mientras tanto, nada de nada. Nada que mirar. Nada que escuchar. Solo esperar y ver que vendrá primero: el aburrimiento, la tristeza o los sentimientos helados de la soledad. ¿Qué hago? ¡Perfecto! Hay algo que SÍ abunda por acá y si me concentro adecuadamente, me podré distraer y no pensar en lo preocupante de la situación. "Está bien lo haré. Voy a contar cuantos cerdos hay. Me pondré a contar"

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