jueves, 9 de abril de 2009

Mi Lambayeque

Día soleado y sin nubes.
Estamos echados en las bancas heladas de la Plaza Venus, en medio de esta tranquila ciudad soleada. Ayer en la noche hemos llegado. Estamos aquí para oler a los amigos y a los tiempos. El aroma es encantador...
Estamos comentando sobre lo bien que hemos empezado esta mañana, y no han tardado en llegar a la plaza los agentes municipales a decirnos que no podemos acostarnos en un sitio histórico. Que no es cama, que hay que ser educadaos y civilizados. Queremos provocarles, pero es mejor ahorrarse los problemas. Nos sentamos "correctamente" y se van. Hasta ahora no ha habido ningún otro incidente, no creo que exista algo que pueda dañar el momento. Estos bellos momentos.
El día está genialmente iluminado. El sol es precioso y eso que aún es temprano, son las 9 de la mañana. En el cielo no hay ni una sóla nube, ni siquiera se asoman cirros, así que se entenderá que se puede ver toda la ciudad brillante por el sol, sin que las pistas y pisos esten manchados con sombras negras venidas desde cielo. Eso le da un aire particular, un aire impecable. Poca gente en las calles. Qué fuerza! Qué sol!...
Otra vez en las bancas heladas, a la sombra de bonitos árboles que han de ser propios de la ciudad. Respiro y doy una bocanada inmensa de Lambayeque, la más grande que hayas podido imaginar, lleno mis pulmones, los lleno de aire. Felicidad. Respiro esta ciudad.
Un aliento de vida una bocanada de aire caliente a la sombra de árboles propios de Lambayeque.
Contentos. Vienen más movimientos

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