jueves, 14 de mayo de 2009

Cuando el Tiempo es Escaso

Limpio
Después de tiempos -de años- uno siempre puede aprender algo, mejor dicho re-aprender. Antes, en las aulas ardientes de Piura la Caliente, solía contar con los labios uno a uno los segundos, a veces tenía que contar 3600 segundos. En cambio ahora en la ciudad del viento frío, el tiempo siempre se hace escaso -a veces incluso falta; y eso no es malo. De pronto despierto y aún no sale el sol, un rato más tarde estoy en una mesa comiendo abundantes carbohidratos: Yucas, papas, etc; junto con guisados de alguna carne, ya son las 6:40 am. Un rato después estoy en la carretera mirando más de un millon de sacos negros a cada lado. Molinos, camiones, garzas y obreros de agricultura. Ya pasó otro momento; ahora en la carretera a Pimentel. He empezado clases, siempre llenas de trabajos y con cientos de bromas al día, profesores risueños y diferentes dejos en el habla de mis compañeros. Gente de Bagua, Chiclayo, Saposoa, Cutervo, Chota, San Ignacio, Trujillo, entre otras que tal vez olvido. Este grupo tan heterogéneo hace que cada mañana la pase ríendome y ríendome... Llegó la tarde. Estoy durmiéndome sentado de vuelta por la carretera de los millones de sacos de arroz. Bajo del carro al mundo. Agua helada. Ahora entro a otra casa... Aaron gatea por mis pies, es un bebé incansanble. Almuerzo abundante comida y ya estamos a media tarde. La noche se pasa rápido pensando en qué tengo que hacer para mañana.
El tiempo es escaso, pero la emoción es a diario. Contento mirando sacos y escuchando las canciones de mi pueblo, ríendo y extrañando, pero ahora sintiendo. Sano y conciente de lo que estoy viviendo. Despierto. Por cierto, a ésta ahora ya acabó el tiempo: Hora de empezar a pensar en mañana. Gracias Lambayeque, Perú. Gracias a los padres.
Tranquilo
Pdta: He re-aprendido a dormir cansado.

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