domingo, 25 de enero de 2009

Una Casa Tranquila

Recién he despertadoHe dormido tan profundamente que ni el paso de tantísimas horas he sentido. La Piura calurosa está iluminada y caliente. Con el cielo despejado y tranquilo recién me voy levantando. He visto primero qué hora es en el reloj de la pared...No he escuchado nada, nada ha llegado a mis oídos. Es tan tarde, pero a la vez empiezo muy tranquilo. Luego de haberme ubicado y abierto medianamente los ojos, hago memoria de los últimos eventos ocurridos. La casa sigue callada. Todo está tranquilo. Ayer se han despedido en una agencia de buses amarillos. Entre profundo respeto y cariño las mujeres de la casa se han ido… Sigo pensando mientras voy bajando a remojarme los cabellos. Poco a poco voy escuchando la voz del padre informando lo que tiene que informar... "Tu madre llamó, ha llegado bien a Lima. Tu hermana no ha llamado ni nada. Y ya almorcé". Agradezco irónicamente el mensaje recibido -por la seriedad y lo excesivamente formal. Caminando he salido al corral (como siempre lo he llamado). Esa porción de tierra con un almendro en medio y con dos patos corriendo. La tranquilidad absoluta reflejada en la ausencia de movimiento y la desaparición de cualquier sonido. Todo está tan tranquilo… Con la cabeza bajo un chorro incesante de agua fría me voy refrescando. Empezando tan tarde un nuevo día. Empezando tranquilo en ésta mi casa. La casa siempre callada. La casa siempre tranquila. ...El señor de la casa, leyendo el diario que debe de leer. Ceremonioso; quieto y solemne... El gato adormilado. Inerte en el sueño de la tarde. Todo tan tranquilo como me gusta que esté. Todo está bien. “Podrás sentir tan real el silencio envolvente. Sentir esa sensación de seguridad... de anhelar una vida alegre y paciente. Una vida que quieres en verdad. Soñar. Qué contento!”
Dos de la tarde. Hay pájaros cantando en el techo.

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