Domingo 10 de la mañana. Fue cumpleaños de Wiro. Estuvimos todos reunidos (entiéndase, con los amigos de Lambayeque). Como era “su día”; tenía que ir a verle; al final sucedió que recién lo pude ver pasada la medianoche. Habíamos estado con Kuir y Carnero bebiendo en un bar; el mismo bar que por primera vez pisé junto con Alexis también, una de esas tantas noches de historias contadas para atrás. Lógico, hubo algunos recuerdos, momentos bastante tensos, pero yo seguí, seguí tratando de estar contento. Nada vale. Nada Nada. Yo estoy otra vez –y como siempre - al lado del camino, mirándoles de lejos. No quiero ayudar a nadie. No quiero. Nada vale. Nada Nada.
…El tipo lloraba por el muerto y el otro muchacho por sentirse decepcionado. El muchacho se fue caminando. No volteó la cara ni para reírse ni para acordarse de quién es el tipo. Con o sin muertos, igual sigo en mi camino. Al lado del Gran Camino, en dirección opuesta, dando la contra, a contracorriente. Sigo mirándoles de lejitos. Nada vale. Nada Nada… Al finalizar todo, me quedé en casa de Sebastián. Rendido, exhausto. Hoy otra vez estoy parado. Sentado mirando a través de los cristales del carro las comodidades que tengo en vida. Sonrisas cómplices conmigo. Yo me río y me mojo los labios. ¿El resto? Ya dije. Les miro de lejos nomás. Nada vale. Nada Nada. Otra vez salí parado.
(*) Gracias Sebastián.
…. “Historias por Contar”.
Cinco Indios >>> http://tipicaexistencia.blogspot.com/2009/05/cinco-indios.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario