Me he sacudido. Hay que cambiar los movimientos. Reencontrarse con los amigos de siempre, esos que parecen verdaderos; y aunque no importe si en verdad lo sean, me basta con que sean tan divertidos.
Tarde con sol y salgo a buscarles, recorro sus pasos para unirlos con los míos. Los busco en la vieja plazuela de pisos de cemento (sí, esa misma de los amarillos recuerdos), pero no están. Ya habrán pasdo por aquí. Elijo otras rutas; caminos alternativos.
Ahora cruzo el segundo parque y se cruza conmigo un vago que sé que de algún lado le conozco, Razón? Drogas. Nos cruzamos, él voltea y me habla: "Tienes papel hermano?". Le digo que no tengo; y después de pensarlo dos segundos le pregunto si es que tiene para que me venda "hoja". Él lo hace y cada uno se va por su lado. Tengo en mi mano, los cogollos más caros que me hayan podido vender. Pero no hay otra opción; ahora sólo me hacen falta algunas cosas. Pequeñas cosas.
"Señora por favor, déme unos cigarrillos, fósforos y rislas". Gracias... Había pensado mucho sobre comprar, o fósforos o encencedor; al final me convencí que a veces las cajitas pueden servir. Lío los cogollos y ya está. Aquí haré un poco de tiempo... se me acercan...
Se sientan conmigo. Es un conocido, Pflay; y otro muchacho que poco conozco. Razón? Drogas. Nos vamos caminando.
En medio del río, encima del puente que más se mueve; estamos en el medio, en el aire. Alguna gente pasa; pero nadie apaga nada. Nos vamos. Hay casas bonitas y jardines cuidados... Por esas urbanizaciones que son legales. Buenas zonas. Jajajá! claro! también reímos! Sentimos diferente. Hemos vuelto a cruzar el río.
Y caminando... ahí están. Los viejos amigos. Los he encontrado. Ya estoy con ellos. Burro me frota el cabello y apreta las muelas:
- Nos vamos de excursión -me ha dicho.
- Vamos. - he respondido.
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