Caminamos tratando de pensar muy bien lo que debíamos hacer. Eran seis quienes pretendían "alucinarnos" y al parecer nos seguían. ¡Cinco Indios! gritaban. En su mente imagino que con eso debíamos exacerbarnos.
¿Ya corremos? preguntabamos entre nosotros en son de broma para aligerar la situación. Al final no paso nada. Las solitarias calles de Lambayeque nos acompañaron durante la noche y todo estuvo muy bueno. Este único incidente ligero sucedió a la salida de un bar donde habíamos ido a tomar, y a ver a señoras "buenas". Bebimos y bebimos. El primer día en Lambayeque. Al día siguiente, nosotros los cinco indios, teníamos que levantarnos muy temprano. La noche terminó para nosotros a las 3:15 de la madrugada. Dormí sin acordarme que debía acomodarme para descansar plácidamente. Desperté para evacuar la intoxicación de alcohol.
Al amanecer el mundo daba vueltas, y no me sentía bien. Pero otra cosa nueva: Por primera vez, consideré (casi obligadamente) tratar mi malestar con medicamentos. Vitamina B y pastillas rojas para evitar los vómitos. Olor a medicina, tranquilidad física. Primer día.
Primer día de clases.
No hay comentarios:
Publicar un comentario