Te agarro brusca y tímidamente a la vez. He besado tus manos con ese aire pasional que me hacía enloquecer. Con tantas ganas de ti... y tú tan normal. Tal vez no lo esperabas. Tal vez no tenías ganas... Te llegaste a soltar y empezaste a continuar... a seguir con tu vida de lo más normal.
Te miré suplicante y estaba otra vez pegado a ti...Te he vuelto a lamer. Me abrazo tus carnes para que sintamos el placer. Llenándote de besos, te vuelves a desprender. Te detienes un segundo y me tratas de entender. Tal vez lo mejor sea que ya no te vuelvas a alejar. Saltas bruscamente encima mío, rabiosa y violenta, con tantas ganas de explotar.
"Entonces... cuando besas ¿por qué lado vas?" - dijiste dándome una última mirada más. Encima uno del otro, mordiste sin piedad. He resistido pensando que esto también es parte de nuestra intimidad. Hemos dado vueltas en un espacio de inmoralidad y placer. Peleamos apasionadamente; me buscabas asustar. Yo he seguido agresivo porque descubrí que lo podía disfrutar. He metido mis dientes en tus pechos sin piedad y tú te agitaste tanto sin importar que me pudieras lastimar. Nos apretamos metiendo -el uno a otro- toda nuestra humanidad.
Otra vez ya no estás. Otra vez a buscarte en viejas y olvidadas casas.
Mujeres viejas
No hay comentarios:
Publicar un comentario