viernes, 10 de octubre de 2008

Los Cholitos: Crónica de un viaje en combi a Catacaos

...Y empiezan a aparecer ante mis ojos aquellos rostros que aparecen en las típicas postales clasistas, donde esos rostros significan ser los "pobrecitos" o los "feítos" de la región...

Los miro y veo que muchos usan cualquier gorro simple, y luego pienso: No es de extrañar; sus pieles quemadas y resecas reflejan una lucha constante con el intermitente sol -incluso desde sus primeros días de existencia- al adaptarse al desierto caliente del Bajo Piura.

Además muchos a esta hora (5:40pm) regresan a sus hogares, regresan de trabajar. La mayoría -por no decir todos- son “albañiles" o "maestros de obra", obreros que ganan un jornal diario para su subsistencia y la de toda su familia.

Ya han pasado varios minutos desde que me subí, ahora la combi luce repleta, no tengo ni la más mínima idea de cómo haré para bajar, en fin... cosas típicas de la vida: Apretado entre rostros duros de pómulos salientes y entre tanques y galoneras, que ahora se encuentran vacías. Galones que antes estaban llenos de chicha, la cual ya se ha agotado en "La Piura", ya sea porque las mujeres la venden al público o porque los hombres la usen como un revitalizante de energías en el duro trabajo. La chicha, un macerado a base de maíz fermentado llamado guapamente el Néctar de los Incas, el mismo néctar que beberé en contados minutos, servida en los clásicos cojuditos, y aunque no habrán jarritas de arcilla, si habrán en su lugar unos simpáticos baldes de pintura, bien lavados, eso sí. ¡Salud!

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