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......En esa etapa cambiaron muchas cosas, la más notable fue que de todos aquellxs, que compartieron conmigo esas épocas, casi ya nadie está; las caritas blancas de nuevas amigas ni parques de niños en el verano de lluvias… Para entonces, cuando quemábamos la hierba los olores se mezclaban, incluyendo también a la tierra mojada, a la Madre tierra. Necesitaba cambios, así que de la nada, me paré y como un chispazo postergué para siempre algunas cosas; empecé por lo que era más… ¿cómo decirlo? ¿Lo más obvio? Bueno, la cosa es que lo primero que postergué fueron las ropas estrechas, las que apretaban, esos pantalones que me hacían ver las piernas tan flaquitas. “Pero quería hacerlo. Todo de nuevo”. Quiero intentarlo. Voy a cortarme los pelos y a caminar más lento. Voy a enamorarme también. Ya la conoceré. Hoy ya todos sabemos a quién: la que se sentaba al otro lado lejos para poder cruzar miradas. Yo era el rey. Era el men. Llegaba adonde quisiera sin apuro alguno; encontraba a la mancha sentadita en un apretado grupo, nuestra hora era la de las seis y media, cuando llegaba el Burro (1). ¿Qué adónde? – “Pues en el mismo lugar de siempre”. Hubieras tenido que venir a ver, a vernos, a verme… Ya había dado el primer paso aunque nadie lo hubiera notado.
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......Me alejé, no había razones, solo lo haría y no me preguntaría porqué. No sabrían nunca, nunca de mi paradero; en el centro se empezaron a escribir cuentos a base de chismes y alucinaciones, y en otra parte también gracias a méritos personales. Decían que yo estaba en el infierno, experimentado con Don Diablo miles de pociones. “Sí loco, esta cargadx”. Cansado hubiera dicho yo; y sobre lo otro, tampoco conocí a algún Diablo, al menos que recuerde yo. –Ríe al sorber- . Sabía muy bien lo que se venía, sentía que todos estábamos como enfermos, confundidos y hasta inquietos. Teníamos muchas preguntas sobre todo aquello que hasta ese entonces habíamos estado viviendo. Y yo no quería ni hacer ni escuchar esas preguntas. Desde ese tiempo fue que volví a entrar a casa, empezó a gustarme de nuevo permanecer en mi jato; “Era bacán”. Y hasta ahora es agradable. El hogar, no hablo de familia o personas sino de tu espacio tu lugar. Tu jato, tu house, tu centro de operaciones y satisfacciones. Y aquí estoy. Seguí educando el viejo sistema de nunca sentir apuros. Calma. Calma. Y si no puedes, maría-juana ayudará. Mmmm ¡Oh Dios! ¿dónde se me perdió? ¿Está aquí? ¡Hey! Yúuuuju Don Diabloooo.
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- ¡Qué bueno encontrarlo! tengo que ponerlo al tanto.
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.- Ok vamos. Ven y cuéntame.
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- He dejado de escuchar qué estén hablando. Gracias, le aseguro que nadie sabrá que usted tiene algo que ver.
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- Bien, Bien.
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- Qué bonita etapa ¿no?... Obvio que muchas cosas cambiaron.
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- Sí. ¿Qué color me dijiste?
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- Rojo señor.
Te cuento un cuento.
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