04 - 05 - 06 - 07 - 08
Escritos y cigarrillos pegados en hojas que ahora ya son amarillentas y azules por la tinta derramada en los bordes y encima de las propias letras; tinta misma que manchó mis manos y escupió recuerdos de dolor y de ganas de superación. Escritos al lado de canciones y de dibujos que no recuerdo. Dibujos que no siento que hayan sido míos. Y es que cambié. Todo se desvaneció. Ahora soy un nuevo yo que se pregunta porque otra vez estoy oliendo esos cigarrillos pegados y corrigiendo las fechas de tantos años pasados. Hoy me encerré a corregir títulos y a pegar las hojas sueltas de cuadernos viejos, pero tengo que parar; ya es hora de cerrar estos cuentos que sólo por curiosidad volví a desenterrar. Me estoy yendo. Salgo del calor de las paredes escritas para irme a afeitar; lavar tanto como pueda mis manos, sacar la mugre de las pequeñas uñas y lavar la tinta azul que por dentro de la piel empieza a sangrar con sabor a recuerdos y preguntas que ahora, en el tiempo llamado presente estoy seguro que no sé responder. ¿Dónde están todos los que estuvieron ayer? ¿Dónde estuve y –ahora- dónde estoy yo?
¿Cómo estar seguro que no debí leer los cuentos?
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